martes, 6 de septiembre de 2011

Como me gusta mi barrio - Episodio 1

Si bien es cierto que cada día me sorprende con algo nuevo,  las mejores sorpresas son las que me encuentro en los rincones de mi barrio. Desde hace un mes habito en una de las arterias principales de MALASAÑA, barrio con tradición de diversión y ocio desde la famosa movida madrileña.

Calle San Vicente Ferrer

Caminando por sus calles a diario, me he encontrado con la mayor diversidad de negocios: pollería, crepería, churrería, frutería, y muchos negocios más que terminan en “ía”. También hay “grow shops” y restaurantes muy sanitos y solidarios (de precio). Me cruzo a diario con las personas más variopintas que se puedan imaginar. Definitivamente lo bohemio de mi barrio me enamora cada día más; es vivo y la sangre fluye con fuerza en sus tres arterías: Espíritu Santo, San Vicente Ferrer y La Palma; con dos pulmones: la plaza Dos de Mayo, la Plaza Juan Pujol y yo diría que el estómago es la Plaza San Ildefonso… ¡vaya movimiento que hay en el estómago!

En apenas un mes ya me he refugiado en algunos de sus garitos y como sois muy guays pues quiero compartir con vosotros mis experiencias de los lugares que voy conociendo.


Una tarde de domingo con un par de amigos me tropecé con Lolina Vintage Café (Espíritu Santo 9), allí disfruté de una deliciosa tarta queso y un café con leche bastante cremosito; el ambiente es relajado, aunque la acústica te permite enterarte de todas las conversaciones que se suceden en el local; el mobiliario y el "look" del local es, de verdad, muy atractivo; he visitado este Café un par de ocasiones más. Es perfecto para una tarde y una charla previa a cualquier otro plan.

 

Los días de verano se prestaron fabulosamente para compartir unas cervezas en una terraza amplia y despejada en uno de los pulmones del barrio: la Plaza Juan Pujol, que brinda su espacio a La Muzzarella Loca, con lo concurrida que es, los mesoneros hacen su mejor esfuerzo. En esa ocasión estuve con un grupo numeroso -éramos 12- la pasé muy bien y nunca me sentí desatendido; luego de un par de horas allí sentados, por cuenta de la casa nos trajeron una pizza para compartir en la mesa, de verdad que fue toda una sorpresa. Para una noche entre amigos y antes de entrar a cualquier bar o disco viene muy bien.



¿Que tienes hambre? ¡No te lo pienses! 

Mi amigo Toño me mostró una de las maravillas “taperas” del barrio, La Blanca Paloma.  En este bar te ponen tres tapas cuando pides tu caña. La tapa estrella del lugar es un buen huevo frito para acompañar, también hay montaditos, ensaladilla rusa o ensalada campera, que te pondrán en la mesa ipso facto al sentarte.  Es un local muy concurrido; mientras más tarde vayas tendrás menos posibilidades de encontrar mesa, estará lleno de fervientes taperos que conocen el secreto de este lugar.

¿Para qué cenar si tenemos las tapas de La Blanca Paloma!
 

Para finalizar  os hablaré de dos lugares para cuando ya está más entrada la noche, para seguir tomando cerves o dar paso a unas copichuelas.